El Bateau-Lavoir

¡ La expresión “Bateau-Lavoir” para designar este caserón se refiere a su único aguadero !

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Situada en la encantadora plaza Emile Goudeau, este caserón de madera sin duda llamado así por escarnio, abría al piso bajo en la plaza y desembocaba tres pisos más bajo en la calle Garreau. Este refugio mal calentado, con sus estudios improvisados en lo que era en otro tiempo una fábrica de pianos, fue evidentemente el crisol del Arte Moderno al principio del siglo 20. Fue apodado más tarde por Max Jacob : el “laboratorio central de la pintura”.

El grupo de “energúmenos” que ocupaba este conjunto de estudios era a menudo de origen extranjera. Con cerca de una veintena de años, sin dinero, los ocupantes iban sin embargo a poner en un estado lastimoso los estándares de la pintura clásica, ya maltratada algunos años antes por los impresionistas. Entre estos escritores y artistas figuraban Apollinaire, Max Jacob, Mac Orlan, Modigliani, Van Dongen, Juan Gris… A su llegada al Bateau Lavoir, Pablo Picasso revolucionó la pintura con su famoso cuadro cubista, pintado en 1907 : Les Demoiselles d’Avignon.

A pesar de la miseria del lugar, glacial en invierno y tórrido en verano, Picasso escribió : “Sé que volveremos al Bateau-Lavoir. Es alla dónde fuimos verdaderamente felices, fuimos considerados como pintores y no como bestias extrañas”.

Declarado por André Malraux en 1969, el Bateau-Lavoir fue destruido por un incendio en 1970. Reconstruido en hormigón en 1978, fue rehabilitado en 25 estudios atribuidos a jovenes artistas que trabajan en este lugar, creando el día, sin ser alojados.

 

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